Zeus y la mona madre

En el apartado de hoy, te traemos una de tus fábulas favoritas, Zeus y la mona madre, que nos demuestra que el valor de la familia es lo más importante tanto en los buenos como en los malos momentos. Solo en la familia seremos capaces de valorar todo lo bueno, a pesar de lo malo.

A veces pensamos que el amor no es algo importante o esencial en nuestra vida, pero de verdad que si lo es. El amor lo es todo, y todo es el amor. Sobre todo si este viene de la persona que más nos ama y que daría todo por nosotros y nosotros por ella; nuestra madre.

Comencemos decir más Te Amo sinceros y menos falsos, abracemos con más afecto y no por obligación, sonriamos naturales y no con falsedad. Vamos a mostrar al mundo que podemos cambiar todo basándonos en el amor al prójimo, ayudando a otros y salvando los valores humanos que hace tiempo se perdieron.

Historia Zeus y la mona madre

Zeus se encargó de proclamarles a todas las madres del reino, que aquel que tuviera el hijo más guapo, tendría una maravillosa recompensa. Ante tal anuncio, al Olimpo comenzaron a llegar todas las madres de las distintas especies que existían acompañadas de sus hijos en brazo. Muchos desfilaron, uno era más guapos que otros, hasta que llegó el turno de una señora mona.

El animal le presentó con gran amor y afecto a su hijo, un tierno monito lampiño, que tenía la nariz aplastada, sin pelo y con una apariencia algo extraña. El hecho de aquella mujer hubiese acudido con semejante animal al Olimpo hizo reír a todos los presentes. Pero esta, sin dejarse caer, les dijo a todos:

– No sé si mi hijo logrará ganar el premio ante tan importante juicio divino, pero para mí y mis ojos, así como el amor de madre que tengo, mi hijo es el más bello y querido de todos los bebés que se encuentra en la tierra.

Y así fue como el Dios Zeus decidió que aquella mona con su extraño pero tierno bebé, merecían el premio, porque lo cierto es que el amor de madre, más si va de la mano del orgullo, es lo más importante que puede existir en esta tierra, sin importar la adversidad.

 

Y así es como con esta pequeña fábula nos llenamos de amor, porque esta pequeña mona que estaba orgullosa de su hijo, nos enseñó más de lo que se puedan imaginar. Es que el amor de madre es lo más importante que tiene un hijo, nuestras madres son siempre las que confiarán en nosotros independientemente de nuestros errores.

La familia, es el núcleo que siempre olvidan los políticos y economistas, porque la familia es el único núcleo que nos puede brindar nuestro amor de verdad, porque ellos nos dieron la vida, todo. No importa si somos malos o buenos, con pocas cualidades o hasta miles de defectos, siempre para nuestros padres seremos los mejores. Y siempre necesitaremos el amor incondicional para seguir creciendo como personas y con más esperanza para formar un mundo mejor.

Una enseñanza maravillosa nos trae esta mona. El amor no es lo material; dinero, dispositivos electrónicos, etc. El verdadero amor lo vamos a conseguir en nuestro hogar y en los brazos dulces de nuestras madres después de haber llegado de un día tan terrible del trabajo, colegio o universidad.

A veces las personas más felices están tristes porque no tienen amor, y aquellas que creemos que no tienen nada, lo cierto es que tienen todo, porque para ellos todo es el amor.