Viajar a kioto – Japón

Antigua capital de Japón, desde el 794 hasta 1868, posee un maravilloso paisaje.Debido a su antigüedad Kioto guarda historias sobre las disputas por su territorio, desde tribus y religiones hasta emperadores que buscaban someterla. Todo esto ha quedado plasmado en su cultura, donde los diferentes monumentos que se encuentran en la ciudad, nos permiten observar su riqueza histórica.

El turista puede caminar con tranquilidad por sus calles y hacer algunas paradas para observar los imponentes edificios que van creciendo entre el Kioto antiguo, diversos jardines, palacios ancestrales e incluso el barrio dedicado al arte de las geishas.

Si queremos escoger algún templo para visitar, una de las elecciones más comunes es el Kinkaku-ji –templo dorado-, un impresionante templo recubierto de oro con un espectacular jardín. En el interior del templo se encuentran reliquias de Buda, pero lo más singular es la integración del templo en el paisaje.

Otra elección común después de visitar el Kinkaku-ji, es ir al Ginkaku-ji –templo plateado-. Hoy en día es un templo Zen que también destaca por su arquitectura y los cuidados jardines que lo rodean.

Pero si lo que deseas es disfrutar de unas horas paseando , el mejor lugar para hacerlo es el Tetsugaku no michi –paseo del filósofo-, un camino junto a un canal con tiendas de artesanos locales a un lado y algún pequeño templo al otro. Si se visitan estos templos se pueden encontrar impresionantes jardines zen, bosques de bambú e incluso algunos de estos templos ofrecen a sus visitantes un té con un dulce para acabar la visita.

Tambien, en uno de los distritos de Kioto (Japón), en Arashimaya, el espectáculo visual y sonoro llega a ser impactante. En este lado de la ciudad, los enormes tallos de los bambúes conforman todo un bosque casi sagrado para los nipones. Cuando sopla el viento, las ráfagas de aire se cuelan entre cada una de estas plantas de la familia de las gramíneas.

El bosque de bambú acompaña al paseante hasta el templo zen de Tenryu-ji, uno de los máximos exponentes del espíritu sintoísta de la ciudad que rivaliza, aún hoy con Tokio, a nivel espiritual.