Vasallaje

El tema de las relaciones de vasallaje es uno de los temas más interesantes en todo lo que a historia universal se refiere y nunca está de más aprender sobre esto. En bachillerato la mayoría de nosotros tuvo que haber cursado una materia conocida como Historia Universal en la cual se exploran todos y cada uno de estos tópicos de una forma más o menos detallada.  Esta asignatura estaba enteramente basada en algunos de los más importantes acontecimientos de la Europa de la Edad Antigua y la Edad media.

Un tema de mucha importancia en Historia Universal es el fenómeno del feudalismo en la Edad Media, el cual fue un sistema económico muy popular en su época. Dicho sistema económico estaba basado en dos vínculos de la sociedad: relaciones de servidumbre y vasallaje. Estas relaciones entre nobles (por lo general, entre uno de más poder económico y el otro de menor poder económico) serán de lo que vamos a hablar a continuación.

¿En qué consistían las relaciones de vasallaje?

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Las relaciones de vasallaje eran, por lo general establecidas entre dos nobles y uno de ellos era debía ser más poderoso que el otro. El más poderoso era conocido como Señor Feudal y el menos poderoso era conocido como vasallo. Los términos de esta relación eran muy específicos desde el principio. El Señor Feudal estaba obligado a proteger, mantener y darle dominio sobre tierras al vasallo. Además, el vasallo poseía el control total de dichas tierras y los habitantes le debían lealtad absoluta.

En contraparte, los vasallos proveían al Señor Feudal de apoyo militar en caso de conflictos bélicos y fidelidad absoluta. Si un vasallo recibía el dominio de un territorio muy grande, tenía la posibilidad de ceder algunas porciones del mismo a nobles de menor poder al suyo y tener con ellos la misma relación que tiene con su Señor Feudal. En este caso el vasallo para a convertirse en Señor Feudal y los señores que reciban porciones más o menos grandes de su territorio pasan a ser vasallos automáticamente.

 

¿Cómo quedaban establecidas las relaciones de vasallaje?

Como te has podido dar cuenta, las relaciones de vasallaje tenían muchos niveles, es decir, los vasallos podían ser Señores Feudales al mismo tiempo dependiendo de las circunstancias. En el nivel más elevado, tenemos al rey, quien se supone que era poseedor de todas y cada una de las tierras involucradas en todos los niveles del vasallaje. Por lo mismo, todos los Señores Feudales y vasallos involucrados en dicha relación le debían lealtad absoluta.

Sin embargo, la explicación anterior no es del todo cierta. Lo cierto es que el rey simplemente poseía el control de algunos territorios que reservó para sí, por lo cual, no tenía poder de ejecución de órdenes sobre las tierras controladas por el resto de los Señores Feudales aunque estuvieran bajo su mando. De hecho al rey se le llamaba el primero entre los iguales durante la época medieval. Hay que decir que esta definición se ajustaba bastante bien a la realidad.

Una relación de vasallaje quedaba establecida a través de un acto ceremonial conocido como investidura. En dicho acto, al vasallo se le hacía entrega de cualquier objeto material como símbolo de entrega de un territorio. Es así como quedaba establecido este acuerdo en la cual las partes se comprometían a llevar a cabo sus funciones y cumplir con las promesas pactadas. Ambos quedan forzados a cumplir con las obligaciones a las que se han comprometido.

¿Cómo es la relación entre un Señor Feudal y su vasallo?

 

En un acuerdo de vasallaje hay un conjunto de cláusulas que obligaban al vasallo a obedecer el mandato del rey o, de lo contrario, se arriesgaba peligrosamente a perder las ganancias obtenidas de la relación de vasallaje. No olvidemos que en este tipo de relaciones uno de los términos más importantes es fidelidad. El riesgo era que el vasallo debía cumplir con cada una de las exigencias del Señor Feudal a riesgo de lo que fuese.

Entre las principales exigencias que se le hacían al vasallo estaba la de brindar apoyo al Señor Feudal cuando se dieran conflictos bélicos, por lo cual, el vasallo tenía que acudir a las guerras obligatoriamente. Si estos conflictos bélicos acarreaban muchos costes, el vasallo debía enfrentarse a los mismos sin chistar porque había forma de que pudiese negarse a acudir a ayudar a su señor. Hubo muchos casos de vasallos que se negaban a acudir al conflicto, pero compensaban su ausencia con cuantiosas cantidades de metálico.

Otra de las exigencias a los vasallos en relación con los conflictos armados era el aporte de una fuerza militar que se correspondiera con sus territorios y riquezas. Es decir, mientras más poderoso era el vasallo, mayor poderío militar debía poseer para acompañar a su señor en el conflicto. Los vasallos que se habían convertido en Señores Feudales le hacían, a su vez, las mismas exigencias a quienes habían otorgado tierras. Era una relación de tipo piramidal que culminaba con el vasallo de menor rango posible.

Otras obligaciones de los vasallos para con sus Señores Feudales

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Otra de las más importantes exigencias de un Señor Feudal a un vasallo era la de brindarle el mejor consejo posible en caso de no saber cómo lidiar con alguna situación. Además de brindarle apoyo militar en tiempos de guerra, debía darle consejos y apoyo en cuestiones de índole política y jurídica. También debía acudir de inmediato si su señor requería su presencia para cualquier asunto, ya sea para colaborarle en batallas o para acompañarlo en peregrinaciones.

Por otra parte, el vasallo tenía que cumplir con todas y cada una de las exigencias que le demandaba la relación de vasallaje si quería evitar ser despojado del territorio y poder que le había sido otorgado. Entre una de las exigencias más riesgosas estaba la de aceptar ser condenado a muerte si llegaba a cometer alguna grave ofensa en contra de su Señor Feudal como, por ejemplo, agredirlo físicamente o intentar abusar de su mujer.

Como te has podido dar cuenta, ser vasallo otorgaba múltiples beneficios, pero también riesgos de muerte a considerar. En esta época, había que cuidar cada decisión si se quería evitar perder los beneficios o ser condenado a muerte.