Varicela

Es una virosis frecuente que se caracteriza por el inicio agudo de un cuadro febril acompañado de una erupción vesicular generalizada. Es una enfermedad sumamente contagiosa. Aproximadamente el 90% de los contactos no vacunados resultan infectados. El período de incubación consiste entre los 9 y 21 días, suele ser más frecuente en primavera dónde suele afectar a persona entre los 5 y 10 años.

El período infeccioso comienza dos días antes del inicio de los síntomas clínicos y dura hasta que todas las lesiones se encuentran en la fase costrosa. Tras un episodio de varicela, la mayor parte de los pacientes desarrolla inmunidad de por vida. La protección obtenida tras la vacunación antivaricelica es de 6 años aproximadamente.

Síntomas y signos

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Los hallazgos son variables a lo largo del curso de la enfermedad. Los síntomas iniciales son: fiebre, escalofríos, dolor de espalda, malestar generalizado y cefalea. Los síntomas suelen ser más graves en los adultos. Las lesiones iniciales suelen aparecer en el tronco y en ocasiones en la cara. Consisten principalmente en pápulas rojas que pueden medir entre los 3 a 4mm con un contorno irregular y una vesícula transparente sobre su superficie, que poseen un aspecto similar al de las gotas de roció sobre un pétalo de rosa.

Esta etapa se acompaña generalmente de un prurito intenso, la aparición de lesiones nuevas suele interrumpirse alrededor del cuarto día para pasar a la fase de formación de costras alrededor del sexto día. Estas lesiones suelen extenderse a la cara y extremidades, los pacientes generalmente presentan algunas lesiones en diferentes estadios. Las costras suelen desprenderse a los 5 o 14 días. La fiebre más elevada se observa durante la fase de erupción de las vesículas. La temperatura vuelve a los valores normales tras la desaparición de las mismas.

Durante la exploración física, se pueden encontrar signos significativos de posibles complicaciones, como por ejemplo; infecciones cutáneas bacterianas, complicaciones neurológicas, neumonía y hepatitis. El cuadro puede acompañarse de un síndrome constitucional leve, como por ejemplo; anorexia, mialgias, cefaleas, agitación. Si el rascado es intenso, puede observarse excoriaciones. Las causas que conllevan a una varicela es por medio del contagio con el virus de la varicela zoster, que es un herpes virus humano tipo III que puede producir cuadros de varicela o de herpes zoster.

Diagnóstico de la varicela

Entre el diagnostico diferencial están: impétigo, sarna, erupción medicamentosa, urticaria, dermatitis herpetifirme, viruela, entre otras. El diagnostico se va a basar en la histona clínica y la exploración física. Están los exámenes de laboratorio donde el hemograma se puede evidenciar leucopenia a predominio de trombocitopenia. También los niveles de anticuerpos antivaricela, donde se elevan los anticuerpos IgG, la biopsia cutánea o la prueba de Tzanck solo se emplean en los casos donde el diagnostico no es claro.

El tratamiento va a consistir en el alivio sintomático con lociones antipruriginosas. Evitar el rascado para que no salgan las excoriaciones e infecciones cutáneas superficiales, en el caso de la higiene corporal, se debe emplear jabones suaves, las manos deben lavarse frecuentemente. Es importante tratar la fiebre y las mialgias con acetaminofén. No es recomendable el consumo de aspirina por el mayor riesgo de producir un síndrome de reye.

En los pacientes sanos mayores de 13 años, para disminuir la duración y la gravedad del cuadro, puede administrarse Aciclovir vía oral unos 20kg/kg/ cada 6 horas por 5 días. Tan pronto como se presente los primeros signos de la enfermedad. Antes de iniciar este tratamiento en las mujeres, se debe comprobar que no estén embarazadas.

Los pacientes inmunodeprimidos deben tratarse con Aciclovir intravenoso unos 500mg o 10mg/kg cada 8 horas durante 7 a 10 días. La inmunoglobulina antivaricela-zoster, es un método efectivo para prevenir la varicela en los individuos susceptibles. La dosis es de 12.5 U/kg por vía intramuscular hasta un máximo de 625 U. la dosis puede repetirse tres semanas más tarde en caso de que persista la exposición.

La vacuna de la varicela esta disponible para la población pediátrica y para los adultos. La inmunidad dura unos 6 años, la vacuna de virus vivos atenuados no debe administrarse a los pacientes infectados por VIH, o con inmunodepresión de otra etiología. El prurito de la varicela puede controlarse con la administración de antihistamínicos como la hidroxicina a una dosis de 25mg/cada 6 horas o con lociones antipruriginosas como la calamina.

Pronóstico y derivación

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En los adultos y en los niños inmunocompetentes la evolución suele ser benigna, el sistema inmunitario de los lactantes que contraen la varicela, es incapaz de controlar la infección, por lo que deben recibir la inmunoglobulina antivaricela-zoster. Los pacientes inmunodeprimidos con varicela o con las que presentan complicaciones neurológicas o neumonía, deben ser hospitalizados para instaurar un tratamiento con Aciclovir intravenoso.

La inmunización frente a la varicela, deben administrarse a la población que no haya sufrido la enfermedad.  La pauta para los adultos y adolescentes es de dos dosis de 0.5 ml, separadas con intervalos de 4 a 8 semanas entre cada una de ellas.