Semana 34 de embarazo

Todas las etapas del embarazo son muy importantes en lo que a cuidados y precauciones se refiere, pero los mismos cambian a medida que el proceso de gestación avanza. Mientras más se acerque el momento del alumbramiento mayor será la ansiedad tanto para la madre como para su familia porque son muchas las cosas que pueden sal ir mal si no se toman las medidas correctas a tiempo. Esta ansiedad y nervios contrastan con la felicidad que se siente al imaginar cómo será el rostro del nuevo miembro de la familia.

El día de hoy vamos a hablar un poco sobre los cambios producidos durante la semana 34 del embarazo. Aunque se supone que el bebé ya se ha formado y posee el mismo aspecto que va a tener cuando nazca, las semanas restantes aún son de vital importancia para la culminación de su desarrollo. Durante esta semana, va a ganar algo más de peso y sus órganos van a continuar con el desarrollo requerido para funcionar correctamente fuera del vientre materno.

Cambios que afectan al bebé durante la semana 34 del embarazo

Imagen cortesía de pixabay.es

Para la semana 34 del embarazo el bebé debería haber alcanzado una altura de 46 centímetros y un peso de aproximado de 2200 kilogramos. Los pulmones están a punto de culminar su desarrollo y los huesos de su esqueleto se han endurecido mucho, pero aún tienen demasiada flexibilidad. Los huesos de su cabeza aún no se han cerrado, por lo cual, se pueden adaptar mucho más fácilmente al canal vaginal en el momento de su nacimiento. Es por esto que algunos bebés nacen con la cabeza en forma cónica.

En cuanto a su piel, es común que se encuentre recubierta de una sustancia de tono amarillento conocida como vérnix caseosa, las cual tiene como finalidad la facilitación de la salida del bebé al momento de dar a luz. Al mismo tiempo, el laguno (una ligera capa de pelo que recubre la piel del feto) va a ir desapareciendo para dar paso a la sustancia ya mencionada. En caso de que el parto se adelantara, el bebé tiene una altísima probabilidad de sobrevivir y salir ileso, aunque esto no es recomendable.

El bebé suele dormir por ratos, pero hay momentos de mucha actividad en los que se mueve bruscamente. Estos movimientos son muy perceptibles para la madre debido a que el espacio ocupado por el bebé es cada vez mayor. Es de aquí de donde vienen las más famosas pataditas, las cuales son cada vez más notorias para el cuerpo materno.

Cambios en la madre durante la semana 34 del embarazo

Imagen cortesía de pixabay.es

Es una etapa de múltiples molestias físicas para la madre debido al volumen que ha alcanzado su vientre. El peso de la barriga suele ocasionar que la madre no consiga una postura adecuada a la hora de dormir y no logre conciliar el sueño, por lo cual, se va a sentir muy cansada durante el día. Además, el tamaño del bebé es tan grande que comienzan a presionar los huesos de la pelvis. Todo esto viene acompañado de unas cada vez más frecuentes ganas de orinar.

Debido a los descensos de azúcar, es común que la madre sienta mareos con mucha frecuencia, por lo cual, no es para nada recomendable que se mueva de forma muy brusca, sobre todo al levantarse por la mañana. Lo mejor es que se mueva de forma suave y controlada, de manera que no sea atacada por esos molestos mareos en los momentos menos oportunos.

Otro síntoma muy común en esta etapa del embarazo es la aparición de las contracciones. Esto no quiere decir que el parto se esté aproximando, pero dichas contracciones tiene el propósito de ir preparando tu cuerpo para cuando ocurra.