Numeros romanos

            ¿Conoces sobre los números romanos pero quieres saber un poco más sobre ellos?, entonces no te desesperes porque te explicaremos todo sobre los números romanos y como empezaron a introducirse dentro del Imperio Romano.

¿Cuál es la historia de los números romanos?

            La historia de los números romanos comienza en la Antigua Roma, donde siglos antes de cristo, se comenzaron a utilizar estos números antiguos. Sin embargo esos números fueron cambiados en el siglo II, convirtiéndose en números arábigos.

El imperio romano influyo los números romanos en todas las partes de Europa, comenzando por África y Asia, que fueron los principales países en utilizar ese sistema de números, y que actualmente se utilizan en algunos aspectos para resolver elementos y unidades difíciles.

Existen muchas teorías sobre el origen de este sistema, pero se conoce que los primeros romanos, comenzaron a utilizar esos números por influencia de los etruscos, para sacar cuentas y obtener diferentes unidades por contar.

En cuanto a los números romanos, se utilizaban los símbolos como la “I” para las unidades. Pero después, cuando los romanos aseguraron que esas escrituras iban a ser  poco prácticas, decidieron nombrar más unidades tachando el símbolo “I” y en ese instante le dieron origen a otro símbolo, que es “X” para representar al número 10.

Después, consideraron la idea de colocar nueve veces el “I”, representando las unidades de forma práctica sin tener ningún tipo de error. Por último, se decidió usar la “X” para representar de alguna forma, la mitad del 10, de esa forma nació la “V”, para utilizar de forma precisa el número 5.

De esta forma, se crearon varios números que fueron representados a través de símbolos que se podían identificar fácilmente. Actualmente se puede decir que estos números se siguen usando para identificar los siglos. Además, que también se utilizan para operaciones matemáticas y en aquellos tiempos, se utilizaban para resolver sistemas numéricos, logrando un excelente resultado a ese sistema de numeración.

¿Qué trucos deben usar para aprender los números romanos?

            Aprender los números romanos, aunque no lo crean es fácil, es cuestión aprender mediante la práctica y buscar la forma de establecer una conexión con ese lenguaje, logrando el objetivo, aprender a usar los números romanos.

Para aprender los números romanos, se necesita tener conocimiento de todos los símbolos que existen, y de esa forma usar los números que conocemos para poder adecuarlos al número romano y de esa forma tratar de practicar con números nuevos para escribir con más facilidad.

Después, de que hayan aprendido los símbolos, deben descubrir todo tipo de números nuevos, con el objetivo de comprender y buscar la forma de ejercitar la mente con ecuaciones nuevas.

Cuando leen los números romanos, deben saber que el número que aparece en la parte izquierda es el más grande, mientras que la parte derecha es la que está sumando, por ejemplo: tenemos al número 7 que se escribe así “VII”, esto se debe a la suma de V+I+I, por lo tanto, ese sería el resultado.

Sin embargo, cuando leen dos números que están juntos, pero el de la parte derecha es la más grande, significa una resta. Por ejemplo 9, en número romano significa IX y separándolo I –X, se vuelve una resta. Todos los números romanos tienen las mismas reglas, eso dependerá de la cantidad de sus cifras.

Para aprender un poco más sobre los números romanos, es necesario tomar en cuenta el orden en el que están los números, porque siempre tendrán un valor mayor o menor. También, deben saber que los símbolos romanos no se pueden repetir más de tres veces, ya que eso sería romper contra las reglas del sistema, pero existen otros símbolos que fácilmente se pueden repetir pero teniendo un máximo de 3 veces.

            Por eso las letras que si pueden repetirse son las siguientes:

  • La I (1), X (10), C (100) y M (1.000), esos símbolos tienen la facilidad de repetirse sin ningún problema, mientras que existen otras que no se pueden repetir como la V (5), L (50) y está la D (500), son las únicas que no se pueden repetir por el valor que poseen como números romanos.

¿Cuáles son las curiosidades más asombrosas de los números romanos?

            Ellos establecen ciertas curiosidades que pueden impactar a muchas personas, que no conocen totalmente su función, por eso les explicaremos las curiosidades más asombrosas de estos números:

  • Este sistema aunque no lo crean, es totalmente fácil de aprender, y se puede decir que es mucho más fácil, establecer un resultado de una ecuación con los símbolos romanos.
  • Muchos emplean de forma equivocada el uso de los números romanos, como en el caso del número 4, donde muchas personas escriben IIII, lo cual es totalmente un error, porque en las reglas se establecen que los símbolos no se pueden repetir más de 3 veces. Por lo tanto, el número 4, se escribe así “IV”, restando los dos valores.
  • La mayoría de los relojes, se puede notar que implementaron los símbolos romanos, para calcular mejor el tiempo en aquella época.
  • En la antigüedad, se utilizaban a diario estos números romanos, para clasificar los números de una forma más sencilla, sin tener complicaciones al momento de sumar, restar o hacer cualquier tipo de operaciones matemáticas.
  • En aquellos tiempos, Francia y todas las personas, prefirieron el uso del IIII, para usarlo como símbolo, sin embargo, eso después fue prohibido para muchas personas consideran el error que estaban cometiendo con el número 4.
  • Los relojes que tenían los símbolos romanos, fueron idea de los monarcas, para darle homenaje a los números, pero sin embargo utilizaban el IIII en vez de utilizarla de la forma correcta, que es IV.
  • La costumbre de escribir mal los símbolos, perduro por mucho tiempo, pero sin embargo las personas comenzaron a ver estos símbolos de otra forma, tratando de adecuarse a escribir los números de manera correcta.

Es sencillo aprender los números romanos, solo es necesario practicarlos todo el tiempo por medio de operaciones de suma y resta, para lograr establecer un buen manejo de los símbolos.