Los hijos del labrador

En una granja vivía un labrador con sus dos hijos, que siempre estaban peleando. No había tarea de la casa o momento del día que no se convirtiese en una pelea continua entre los dos hermanos. El labrador, cansado de esta situación, decidió zanjar el asunto.

Envió a los dos niños al bosque a encontrar ramas para la chimenea y ambos se lanzaron a la tarea, como siempre, compitiendo entre ellos a ver quién traía más leña.

Cuando trajeron los dos grandes montones de leña, el labrador los cogió y ató fuertemente. Les pidió a cada uno que intentaran romper el bloque de leña, pero era imposible. Entonces, el labrador separó la leña y dio una pequeña rama a cada uno, que pudieron romper con facilidad. Así enseñó el labrador a sus hijos el poder de la unión.

Moraleja: Separados podéis ser fácilmente vencidos, sin embargo, la unión de dos hermanos hace que sea imposible separarles o ganarles.