La Ópera de Sídney

El Sydney Opera House, (o la casa de la Ópera de Sídney) es uno de los edificios más emblemáticos del siglo XX y en particular de Australia. Joem Utzon, el arquitecto danés de tal majestuosa obra arquitectónica, ganó el prestigioso premio Pritzken de arquitectura, el máximo galardón en esta rama por su creación.

Actualmente la Opera de Sídney es uno de los centros interpretativos más activos del mundo. Cuenta con varias salas dedicadas a la música, con capacidad para 2900 personas y al teatro pueden asistir más de 1500 personas.

El teatro cubre una extención de 1.8 hectáreas, con 183 metros de largo y 120 metros en su punto más ancho. Posee más de 800 ambientes distintos en todo el recinto. Por ejemplo cuenta con 42 camerinos, 5 salas de ensayo, 6 bares para el teatro, librería y archivos entre tantas otras salas.

La idea tan innovadora de estilo expresionista e innovador, le surgió a Utzon mientras pelaba una naranja y abría sus gajos. Estos dieron su forma a las cúpulas del edificio, cubiertas de azulejos suecos de color blanco y crema, que asemejan a un barco en la bahía. Un especial espectáculo se despliega en las noches cuando sus cientos de luces lo alumbran.

Es curioso, pero cuando hicieron la selección de proyecto para la ópera en 1957, el de Utzon no había sido seleccionado entre los finalistas. Fue Eero Saarinen, miembro del jurado y conocido arquitecto quien al ver los bocetos de Utzon vio a la futura Opera.

Si bien su creación fue la que finalmente se realizó Utzon abandonó el proyecto en 1966 por discrepancias con el gobierno de Nueva Gales del Sur y por las fuertes quejas que recibió de los australianos quienes consideraban a la obra demasiado modernista y abstracta.

A su vez como la idea original resultó demasiado cara, tres arquitectos australianos fueron quienes finalizaron el edificio en 1973, año en que además se inauguró con la ópera Guerra y Paz. Utzon hasta el momento no volvió a pisar suelo australiano para visitarlo.