La liebre miedosa

Érase una vez una liebre miedosa que vivía continuamente en un estado de alerta y temor. En cuanto escuchaba un ruido, se iba corriendo a su madriguera. Su vida era en realidad un sin vivir y ella se apenaba de lo tímida y temerosa que era.

Los animales sabios del lugar le animaban y le intentaban aportar algo de valor, pero ella seguía convencida de que en el mundo había demasiados peligros y de que era todo terror y sustos.

Un día que estaba buscando comida, como siempre cerca de su madriguera, escuchó un ruido, como un crujir de ramas. La liebre, como siempre, se asustó, pero era de noche y no se dio cuenta de que detrás de ella había un estanque. Tan rápido iba que a un grupo de ranas que estaba tranquilamente allí las asustó y comprendió que ella también podía ser un motivo de temor.

Moraleja: En el mundo el peligro está en cualquier lugar, incluso en uno mismo, no vale la pena estar siempre asustado, sino saber reaccionar bien ante las situaciones.