La leyenda del chupacabras

En Puerto Rico en un pequeño pueblo llamado Moca, las personas del condado eran tranquilas, felices y siempre enfocadas en sus actividades diarias, la mayoría de los pobladores tenían en sus casas, un pequeño ganado, con vacas, cabras e incluso gallinas.

 

Una noche tranquila como cualquier otra, en una casa de familia, se disponían a cenar estupendamente todos unidos, cuando de pronto el sonido atormentador de sus animales, quienes parecían haber sido asustados, los alerto.

 

El padre de la familia, tomo rápidamente su escopeta que escondía detrás de la puerta y salió a toda prisa con su hijo mayor, a ver que sucedía en sus tierras. Las vacas corrían dentro del corral, mientras los perros ladraban hacia los árboles. El hombre se dio prisa en revisar la zona.

 

Para su sorpresa, no pudo encontrar nada extraño. Como era de noche y no se podía ver muy bien, el hombre decidió entrar en su casa y terminar su cena, para revisar en la mañana, con más claridad.

 

A la mañana siguiente sus hijas lo levantan con miedo en sus gritos y miradas. –Las cabras! ¡Las cabras! Gritaban.

 

El hombre con prisa se dirigía hacia el lugar donde se hallaban sus cabras, para encontrarse con que todas ellas estaban muertas. Lo primero que le vino a la mente a aquel hombre, fue un lobo, pero no había sangre en la escena, lo que le hacía muy extraño aquello. por lo que tomo su escopeta y salió en busca de su vecino.

 

Sin embargo, al llegar observo que el también sacaba a sus cabras muertas. Sorprendido le pregunto: – ¿también las tuyas? El vecino mirándolo con miedo le dijo: -Si, y lo vi, con mis ojos. Aquel hombre intrigado, le pregunto de que estaba hablando.

 

El vecino le conto que, durante la noche, salió a darle de comer a sus perros, cuando escucho un ruido muy extraño alrededor de su hogar, tomo una linterna e intento observar que era lo que sucedía.

 

Para su sorpresa pudo ver como sus cabras estaban muertas en el sendero, sin embargo, lo que realmente lo asusto, fue la presencia que se encontraba al fondo, un ser de unos 2 metros de altura, parado en dos patas de lobo y un cuerpo de murciélago. Las manos con garras, sujetaban con fuerza a una cabra que, con su boca en forma de tubo, le succionaba la sangre.

 

El hombre detallaba cada detalle de la horrible criatura, cuando vio que los grandes ojos negros de la criatura giraron en dirección a él. Este horrible ser corría en dirección hacia él, soltando la cabra, lo que hizo que el hombre corriera asustado hasta la seguridad de su hogar, donde se escondió con su rifle en mano, apuntado a la puerta. Su vecino sorprendido, tomo su escopeta y regreso a su hogar para vigilar a sus animales y cuidar de su familia.

 

Desde entonces, los lugareños del pueblo siguieron sufriendo ataques de aquella extraña y sobrenatural criatura, denominada por ellos mismos como el chupacabras. Debido a que únicamente atacaba a estos animales y era capaz de dejarlos sin una gota de sangre.

 

Intentaron muchos mecanismos para atraparlo, pero siempre la criatura se escapaba, unos pensaron que era un extraterrestre, mientras que otros decían que era el diablo en persona. Aun así, aquel hombre que lo vio directo a los ojos, recordara ese terror por toda su vida.

 

Muchos también lo llamaban el vampiro de moca, y aunque muchos han asegurado que no es más que un mito, otros aseguran que el chupacabras, aún sigue caminando por los oscuros lugares de la ciudad de Moca, acechando y observando, y se dice que no es precisamente de cabras, que se está alimentando.