La fábula de los ríos y el mar

Hace mucho tiempo, los ríos empezaron a enfadarse con el mar, y es por ello que decidieron ponerse de acuerdo para hablar con él.

La razón de su enfado era que los ríos siempre le daban agua dulce al mar, pero en lugar de aprovechar ese agua potable, el mar la convertía en agua salada imposible de consumir. Los ríos no entendían por qué hacía esto con el agua tan buena que le regalaban.

Fue entonces cuando el mar tomó la decisión de pedir a los ríos que no les volviese a dar agua, de modo que ya nunca más el agua dulce se salaría.

Moraleja: es muy habitual que ante un problema tendamos a culpar a otras personas, y es por ello que siempre debemos analizar si no somos nosotros los verdaderos culpables antes de cargar el error a otros.