La caja misteriosa.

Juan Carlos Segovia es un hombre que se encuentra al borde de la desesperación, esto se debe a los numerosos problemas, deudas y a la enfermedad desconocida que posee su hijo. Un día decidió calmar sus nervios fumando un cigarro, mientras daba un paseo bajo la luz de la luna llena en Noviembre.

Como era de esperarse, era una época donde el frio era abundante, Carlos se mantuvo caminando por una de las calles más solitarias del pequeño pueblo. Él nunca pudo cumplir su sueño de visitar otra ciudad, por lo que sus memorias se encuentran apegadas a este lugar.

Carlos se quejaba de todos los problemas que tenía mientras caminaba, culpándole de todo al mismísimo creador. Mientras se quejaba, da un tropiezo con una caja de metal y se cae. La caja de metal se encontraba abierta, por lo que la curiosidad de Carlos despertó y optó por ver que contenía.

El hombre dijo en tono de broma “Espero que dentro se encuentre una barra de oro, así resolvería todos mis inconvenientes.” Y así fue, una barra de oro se encontraba dentro de la caja. Carlos se encontraba muy sorprendido y miró en todas direcciones asegurándose de que no hubiera nadie que lo estuviera viendo.

Carlos tomó la pequeña caja de metal y se marchó a su casa de la forma más rápida         que pudo, con miedo de que alguien pudiera arrebatarle su tesoro. Una vez en casa, se dio cuenta de que todos estaban durmiendo y se dispuso a abrir la caja nuevamente para confirmar que lo que había pasado no era un sueño. La barra de oro seguía dentro de la caja, pero para su sorpresa, había una pequeña nota que decía lo siguiente:

“La caja te concederá todo lo que anheles, pero tendrás que sacrificar una parte de tu corazón y de tu alma, si no deseas seguir usando la caja, deberás colocarla donde la hallaste antes de 24 horas, si no lo haces, la caja será de tu propiedad.”

El contenido de esta nota lo mantuvo despierto durante el resto de la noche, la barra de oro surgía como una tentación para él, sin embargo, su molestia ante Dios permanecía, ya que él creía que Dios no lo había ayudado de ninguna forma. En ese momento, su esposa despierta de su sueño y Carlos le cuenta todo lo ocurrido. Eran una familia bastante pobre, por lo que su esposa al ver la barra de oro se sorprendió mucho.

Ellos decidieron tomar la barra de oro para venderla, lo que les permitió conseguir miles de dólares, con este dinero ambos creían ser capaces de vivir de una forma cómoda para siempre. Sin embargo, la extraña enfermedad que tenía su hijo se agravó y este término sucumbiendo a la misma sin importar la cantidad de doctores que habían contratado con el dinero de la venta.

Carlos pudo notar en ese momento que parte de su corazón y parte de su alma se habían esfumado, en ese momento pudo darse cuenta de que la caja ya había cobrado su parte del trato. La caja se mantenía proporcionándoles barras de oro, pero el dinero a Carlos ya no le parecía tan reconfortante comparado con el miedo que sentía hacia la caja.

Carlos decidió tomar la caja y devolverla al sitio donde la encontró, esperando a que otra persona la tomara para poder librarse de esa maldición. Para su suerte otra persona se cruzó con la caja, Carlos sintió un alivio muy grande, sin embargo debía de esperar a que la otra persona aceptara la caja. Siguió al sujeto hasta su casa y se escondió para cerciorarse de que la hubiera aceptado.

Cuando el hombre sacó la barra de oro de la caja, Carlos pudo notar como en una de las esquinas de la caja se encontraba un demonio riéndose de él. Carlos por fin se había librado de la maldición, sin embargo había condenado a otra persona.