La bruja desordenada

Hace mucho tiempo en un claro bosque mágico existió una bruja conocida por todos como Lola, la cual se especializaba en hacer hechos y pócimas que tenían un poder que ninguna otra bruja había podido alcanzar.

Imagen cortesía de pixabay.es

Las recetas de la bruja Lola eran impresionantes, alcanzando resultados que ninguna otra había podido, ni de esa época ni tampoco de las épocas pasadas. Entre todas las brujas que existían, solamente Lola era tan popular y poderosa, lo que ocasionó que el resto de brujas del mundo (o por lo menos su gran mayoría) tuvieran mucha envidia de ella y por eso querían robarle sus libros, ya que era allí donde tenía todos los secretos que solo ella podía sur para elaborar las pócimas perfectas.

El único que defecto que tenía la bruja Lola es que era muy desordenada al momento de hacer sus cosas, pero como a ella no le importaba nunca se creaba demasiado problema con eso; cuando una cosa se le perdía, solamente era cuestión de que hiciera un hechizo y por arte de magia, aparecía la cosa que se le había perdido.

Un día, el hechizo de la bruja no estaba dando resultados y ella no entendía que era lo que estaba pasando porque siempre hizo el mismo hechizo y en veces anteriores le había funcionado; recibió consejos de un ratón que habitaba en su casa el cual en su vida pasada había sido un merodeador del lugar, subiéndose a una mesa le dijo:

-Lola, ese libro no es el que deberías estar buscando, por eso es que no aparece al momento de buscarlo con el hechizo.

-Y bien ¿Entonces cuál es el libro correcto? Preguntó lola ¡Estoy perdiendo la memoria! Exclamó angustiada.

-Si me ayudas a convertirme a cuando era un niño otra vez y me dejas irme de esta casa prometo ayudarte a recuperar aquello que has perdido, le dijo el merodeador, y también a recuperar tu memoria.

-Ok, aceptaré el trato pero ¿Cómo sé que no me engañarás? Dijo Lola desconfiada.

-Puedes hacer otro hechizo para que la puerta se mantenga cerrada y así no me pueda escapar hasta que hayamos organizado todo, si me conviertes en niño de nuevo arreglamos y encontraremos el libro que estás buscando, pero recuerda que tienes que dejarme escapar.

Lola había accedido a su petición, por lo que hizo el hechizo para cerrar la puerta y convirtió al ratón merodeador en un niño de nuevo y ambos procedieron a acomodar el desastre que se había convertido la casa de Lola; el ahora niño no se fiaba completamente de la bruja Lola por lo que tomó el libro después de ordenarlo todo y lo escondió por si no quería dejarlo escapar después.

El niño le pidió que lo dejara escapar porque ya habían organizado todo, pero como el niño se temía la Bruja Lola no lo iba a dejar escapar, traicionándolo y lo convirtió en un ratón de nuevo.

Pasaron los meses y el laboratorio de Lola estaba incluso más desordenado que antes, que eso estaba bastante complicado de lograr; cuando Lola volvió a lanzar el hechizo para encontrar cosas se dio cuenta que ni siquiera el hechizo estaba en su lugar y lo había olvidado también.

El niño había escondido el ratón y la bruja lo había vuelto a transformar, no estaba para nada dispuesto a entregarle el libro a Lola, por lo que se había estudiado los conjuros y le recitó el conjuro para desordenarle todo y conseguir escapar.

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-Ahora tendrás que acomodar todo tú de nuevo si quieres conseguir tus pociones, ¡vieja altanera y mentirosa! Dijo el niño.

Así el niño pudo escaparse y Lola comprendió la importancia de decir siempre la verdad y de tener las cosas organizadas.