José y la gaviota que no podía volar

Había una vez un jovencito llamado José que era conocido por ser una persona amable y capaz de ayudar a todo el mundo sin pedir nada a cambio. José, pertenecía a una familia humilde, pero desde bien temprana edad fue aleccionado por sus padres para que tratase, en la medida de sus posibilidades, de ayudar a los demás.

Una tarde Jueves, mientras acudía a casa después de salir de la escuela, José contempló cómo estaban destruyendo parte del bosque para construir nuevas viviendas. Pocos segundos después, escuchó frente a un estanque cercano a una gaviota pedir ayuda y decidió acercarse para ver qué le sucedía.

El chico, incapaz de abandonar allí a la gaviota, la socorrió y llevó a casa para que descansase en la tranquilidad de su hogar, pudiera recuperarse y quizás, con un poco de fortuna, en unos días recuperar la capacidad de volar.

Cuando la gaviota recuperó las fuerzas y pudo volar, invitó a José a acompañarla a una cueva que conocía en donde se escondían riquezas. Dos semanas más tarde, José y su familia abandonaron la pobreza en la que se encontraban para vivir dignamente.

Moraleja: Cuando haces las cosas de corazón, la vida te recompensa sin esperarlo.