Hernia inguinal

Las hernias son una protuberancia de un órgano a través de una abertura anormal en la pared muscular alrededor de las cavidades que lo rodean. Las hernias pueden ser hereditarias y se producen por la falta de cierre de ciertas estructuras después del nacimiento, o   también tienden a crecer en un momento posterior de la vida causado por el padecimiento tipificado como obesidad, debilidad muscular, por una operación quirúrgica o por otra sintomatología crónica que venga formándose en el individuo.

Entre los distintos tipos de hernias se pueden destacar las siguientes: hernia abdominal, hernia crural, hernia hiatal, hernia umbilical, hernia del disco, hernia diafragmática, hernia tentorial, hernia ventral y hernia inguinal.

Hernia inguinal

Imagen cortesía de pixabay.es

La hernia inguinal es la que sobresale a nivel intestinal y se introduce por el conducto inguinal, invadiendo por muchas ocasiones al género masculino en sus partes íntimas específicamente en el escroto.

Esta hernia mayormente es tratada por el método quirúrgico, para evitar así complicaciones de estrangulamiento, de origen gangrenoso y obstructivo. Este tipo de hernia es la que tiene mayor gado de porcentaje con un 80 % de padecimiento sobre las demás hernias.

Diagnostico

El diagnostico o el análisis para determinar si se padece de una hernia inguinal consiste en comprobar si existe una protuberancia con indicios herniarios, la cual se va a manifestar específicamente cuando el individuo realice actividades de esfuerzo físico a nivel del abdomen, cuando tosa, estornude, entre otros. Por lo tanto lo más recomendable es explorar a través de un examen físico para comprobar la presencia de dicha hernia.

Otra técnica que se puede utilizar para determinar una hernia inguinal es el TAC (tomografía axial computarizada), el cual es muy útil para precisar la existencia de las diminutas hernias que puedan estar presentes y que no son visibles ni palpables a simple vista.

Causas

Habitualmente los elementos de riesgos que originan al crecimiento de las hernias se dividen en un par de condiciones entre las cuales tenemos los desperfectos de carácter hereditarios y los desperfectos adquiridos.

En el primer caso, la permanencia del conducto por donde normalmente se producen el declive del órgano genital conocido como testículo en el género masculino, que se va a iniciar desde la concavidad del abdomen hasta el recubrimiento escrotal, y en el caso femenino en el ligamento de forma redonda o circular, todo esto ocurre por la carencia de no haber culminado un cierre oportuno del órgano involucrado.

Existen estudios clínicos los cuales indican que hay un porcentaje aproximado que arroja que de cada 100 niños existe un promedio de 10 de ellos que puedan presentar padecimientos de hernias inguinales.

Por otro lado, el simple hecho de realizar algún tipo de esfuerzo físico importante en cierto momento de la vida de los  individuos como la de toser, defecar, alzar algún tipo de carga pesada, entre otros, se les ha vinculado como los elementos principales que influyen en la causa de alguna lesión que va a debilitar la pared a nivel inguinal y por ende va a originar a la procreación de hernias.

Los individuos que muestren algunos de los siguientes elementos de peligro, usualmente son los más indicados a padecer de hernia, es decir, aquellos que tengan antecedentes familiares de hernias, fibrosis quística, exceso de tos, indisposición crónica fecal, pujar con fuerza para poder evacuar las heces y la displasia prostática.

Síntomas

Casi siempre las personas que padecen de una hernia inguinal presentan una pequeña protuberancia o tumulto a nivel inguinal. En muchas oportunidades la persona presenta un malestar algo doloroso que suele ser a veces intermitente o esporádico, el cual frecuentemente se va a incremental al realizar alguna actividad física.

Cuando el individuo presente una patología dolorosa intensa se recomienda acudir inmediatamente al puesto de emergencia más cercano para descartar cualquier complicación herniaria, la cual se puede presentar impidiendo el retorno de los elementos presentes en la hernia hacia el hueco o cavidad abdominal por la compresión que se da al ras de la abertura de escape o salida.

Y si en caso que existiese algún compromiso de irrigación sanguínea intestinal, lo más probable es que sea una hernia en proceso de estrangulamiento, por lo tanto se sugiere ir inmediatamente a un centro asistencial para saber qué tipo de tratamiento le será asignado.

Prevención

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Es casi imposible prevenir un desperfecto hereditario, pero puedes minimizar los posibles factores de  riesgos que dan origen a una hernia inguinal entre los cuales tenemos: conservar y mantener un peso acorde con nuestra edad y peso, previa consulta con el médico especialista, y estableciendo una rutina de actividades deportivas acompañadas de un consumo sano de alimentos.

También, es importante priorizar las comidas que contengan una elevada tasa de fibras naturales que favorezcan el buen funcionamiento del sistema digestivo y así poder evitar el estreñimiento y las probabilidades de padecer de una hernia inguinal.