El tokaebi malvado

El tokaebi malvado es un cuento que trata sobre un ser despiadado que se divierte comiéndose y dañando los cultivos de arroz. Inspirado en los conocidos ambientes de Corea, el cuento se encarga de dejarnos a todos una pequeña enseñanza sobre las capacidades de un siempre granjero que lucha por conservar lo suyo.

El tokaebi malvado

Hace muchos años atrás, en conocido país asiático conocido como Corea, un granjero vivía junto con  esposa a la cual le encantaba cultiva arroz. Una parte de los granos que obtenían era vendido y el otro, se la quedaban para así preparar exquisitos platillos todos los días. Ambos se encontraban agradecidos por las tierras que con tanto esfuerzo poseían, su casa y todo lo demás, hasta que estaban juntos y que eran felices humildemente.

Una noche, ambos se encontraban cenando un plato de arroz con vegetales, cuando escucharon un fuerte ruido proveniente de la parte de afuera. El granjero decidió asomarse por la ventana y se asustó cuando vio que una criatura horrenda estaba destruyendo su cultivo.

– ¡Es un tokaebi! –dijo su esposa algo asustada– ¿Qué haremos? Tengo miedo, se encargará de destruir todo el cultivo.

El granjero tomó todo su valor y decidió salir para plantearle cara a aquel ser tan horrible.

– ¿Quién eres y por qué vienes a dañar mi pobre sembradero a tan altas horas de la noche?– le preguntó– Estas en mis tierras y no eres para nada bienvenido. Así que te invito a que te marches y no regreses más.

El tokaebi se comenzó a reír a carcajadas e hizo que el suelo retumbará debido a los golpes que daba con sus pies.

– ¿Cómo te atreves hablar así? Te crees dueño de todo esto, pero te informo que a partir de ahora son mías. Dime ¿qué harás al respecto?

El granjero comenzó a pensar. Sabia de primera mano que no podía ganarle a aquel tokaebi si usaba la fuerza, con mirarlo sabía que aquel ser horrendo podría derrumbarlo al suelo sin ningún tipo de problema y probablemente lo devorara también. Pero pensó y recordó que aquellos monstruos nunca serian capaces de negarse ante un desafío.

–Para que logremos llegar a un acuerdo, te propongo algo –le dijo–, cada uno le hará una pregunta al otro. Quien dé la respuesta correcta, será a partir de ahora el dueño de todas estas tierras.

–Me parece lo bastante justo –dijo el tokaebi–, comenzaré yo. Dime ¿cuántos vasos de agua son necesarios para poder llenar el océano?

El granjero reflexionó con mucho cuidado y respondió

–Si el vaso es enorme como el mismo mar, solamente uno te bastará. Pero si solo cuentas con la mitad del vaso, entonces deberás de utilizar dos vasos.

Abrumado por aquella respuesta, el tokaebi pensó y llegó a la conclusión que la respuesta de aquel granjera fue lo bastante valida y malhumorado le dio la razón.

–Has ganado esta ronda, humano. Te toca a ti.

–Está bien, ¿voy entrando o saliendo?

– ¿Qué? ¿Qué tipo de pregunta es esa? –dijo el tokaebi bastante confundido– ¿Cómo seré capaz de saber eso?

–Ah, ¿no eres capaz de adivinar? Entonces quiere decir que las tierras son mías –dijo aquel granjero en tono triunfante– Ahora, márchate y no regreses.

Disgustado pero manteniendo su palabra como los demás monstruos, el tokaebi se retiró del lugar y comenzó a irse rumbo a su hogar y nunca más volvió a molestar a aquel granjero. El hombre entró a su casa, feliz de estar con su esposa y vivieron felices por lo que les restó de vida.

Y así fue como aquel hombre se hizo famoso entre todos por vencer a aquella criatura con su ingenio.