El Templo de Artemisa

El Templo de Artemisa, o Artemisión como también es conocido, dedicado a una de las deidades más venerada y una de la más antiguas Artemisa Diosa de la caza, los bosques y los animales y protectora de la virginidad. Hija de Zeus y Leto, hermana gemela de Apolo, la mitología la describe como joven, irreverente, hermosa y virgen. Su imagen se le identifica con arcos, flechas, y acompañada siempre  por ciervos o perros. Se la asocio con Selene, la diosa de la Luna, por lo que en algunas representaciones se le ve con una luna llena sobre su cabeza.

El Templo fue construido por orden del rey Creso de Lidia, diseñado por el arquitecto griego Quersifrón de la ciudad cretense de Cnosos, fue terminado por su hijo Metágenes y todo el templo data del siglo VII a.C. Duro 120 años en terminarse, es considerado una de las Siete  Maravillas del Mundo Antiguo.

 En el diseño de este se incorporaron algunas cosas que solo ese templo tiene:

Imagen cortesía de pixabay.es

1.- El diseño se baso en una mezcla de estilos proveniente del Cercano Este y el griego clásico, no se le coloco un espacio rectangular como estaban todos los templos griegos, sino un hermosos y gran jardín.

2.- Todo realizado en mármol, la plataforma del edificio tiene alrededor varias escaleras también de mármol.

 

3.- Las columnas están decoradas con esculturas, a su vez el interior del templo se encontraban varias esculturas de guerreras Amazonas creadas por Fidias y Políclito.

 

4.- En las paredes habían pinturas y  las columnas tenían oro y plata.

 

Estado de la estructura al paso de los años:

 

Se destruyo casi en su totalidad por un incendio que fue intencional, ordenado por un hombre llamado Eróstrato,  para los años 356 a.C., ese mismo día  a kilómetros de distancia la reina macedonia, Olimpia daba a luz a Alejandro Magno, quien años más tarde ordeno su restauración pero no vio culminada su orden ya que se termino para el año 323 a.C. Este es el templo se volvió a destruir durante un saqueo por los godos en el año 262 a.C.

Tras las continuas invasiones que se daban en la ciudad fueron dañando su esplendor, perdiendo a su vez la inclinación religiosa cuando los efesios se convirtieron a cristianos para el año 189 a. C. Lo que quedaba se utilizo como cantera y sus restos fueron usados como piezas para otras obras. 8 de sus columnas fueron llevadas a Constantinopla para incorporarlas a la Basílica de Santa Sofía

Quedan muy pocos restos de su majestuosidad. Se ubicaba en la vieja ciudad de Éfeso a unos 50 km al sur de la ciudad portuaria de Esmirna Turquía

El Templo estaba formado por muchos edificios, identificadas por los arqueólogos por letras. El edificio más viejo e imponente era el bien llamado Templo de Artemisa, rodeado por columnas jónicas, poseía una gran y decorada fachada a la que le seguía un hermoso y gran jardín donde se ubicaban 127 columnas que rodeaban el tributo a la Diosa con una estatua en honor a su belleza.

El sitio donde se construyo el templo de Artemisa ya era un lugar donde los habitantes adoraban culto a la madre o a Cibeles, luego se le atribuyó a Artemisa. En la historia se narra la gran cantidad de tributos y ofrendas que se le daban lo que evidencia la concentración de las personas y el culto como tal.

Plinio el viejo, el narrador de la historia del templo, dejo evidencia que fueron varios arquitectos los encargados de realizar el templo, los que escogieron un lugar rocoso como precaución por los terremotos.

Uso del templo y hechos históricos:

Imagen cortesía de pixabay.es

El templo se usó como atracción turística con diversidad de visitantes, gente común, comerciantes, reyes, viajeros, que le llevaban a Artemisa joyas, y otros bienes. También fue refugio, se dice que el Amazonas, se resguardaron allí cuando eran buscadas por  Hércules y Dionisio. Según algunos versos o escritos de dice que Artemisa poseía arco y flecha dorados, las flechas podían causa r la muerte inmediata y enfermedades a muchachas y mujeres. El primer arco y flecha de la diosa lo obtuvo gracias a lo ciclopes luego de habérselos pedido a su padre. El arco se le asociaba a la forma de la luna creciente.

 

Para el año 1863, un arquitecto que se dedicaba a construir estaciones de ferrocarril en Éfeso y ciudades cercanas, Jhon Turtle Wood, converso con el Museo Británico para que costeara una expedición arqueológica, su objetivo primordial era encontrar el Templo de Artemisa. En las excavaciones se encontraron muchas cosas pertenecientes al Teatro romano.

Para 1869 se encontraron restos de una columna con una inscripción “Presente del rey Creso”,  lo que daba pie que allí se podía encontrar más restos del Templo. Para los últimos días de 1869, fue cando hallaron restos del templo, piezas de mármol a 7 metros de profundidad, pero del templo fue lo único que se logro encontrar. En 1874 se paralizaron las obras ya que eso fue lo único que se encontró.

En 1895, el gobierno turco permitió a Otto Benndorf catedrático de la Universidad de Viena, y que posteriormente fundo el Instituto Arqueológico Austriaco, con recursos de donativos privados realizo una investigación para la ciencia de su país, lo que trajo muestras del templo, que se colocaron en el Museo Éfeso en Viena. En 1901 se encontró una escultura de una Amazona, que se encontraba en el altar de Artemisa.

En 1906, el gobierno turco prohibió que otras muestras salieran de sus límites, todo lo encontrado pasó a engrosar los bienes del Museo Arqueológico de Éfeso en Secuk.  En este Museo se encuentra restaurada la estatua de Artemisa hecha de madera y cubierta de oro, que tiene tres mamas, que representan, abundancia, caza y vida salvaje

Las excavaciones arqueológicas hechas recientemente en el área también encontraron y revelaron algunos presentes provenientes de los peregrinos incluyendo aretes, collares y brazaletes. También encontraron artefactos provenientes de India y Persia.

 

En el sitio de Éfeso, donde se ubica el templo en Selcuk, apenas quedas unas pocas columnas reconstruidas erguidas en el área. Estas columnas sirven como rememoración de la magnífica belleza del templo; de por qué es una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.