El madroño como alimento

La sociedad latinoamericana posee entre sus acaudaladas tierras fértiles una extensa gama de frutas, verduras y hortalizas que es completamente envidiable pero algunas de estas son también inexploradas pues, tal es el caso del madroño.

Una planta que se crece en la parte europea meridional que cumple con propiedades medicinales, pero también alimenticias por su fruta a pesar de tener un consumo que se ha vuelto poco relevante y rentable en el mercado pero que últimamente esta siendo objeto de estudios y que puede ser útil en el tratamiento contra las enfermedades cardiovasculares así como también para tratar la hipertensión, el colesterol e incluso arteriosclerosis.

A pesar de poseer unas interesantes y singulares virtudes para nuestro organismo, el madroño pasa a ser un fruto mediterráneo que es poco conocido a nuestro paladar. Este fruto proveniente de un arbusto de Europa Meridional, da su flor en la estación de otoño y tiene un lapso aproximado de 1 año en maduración. Cuando el fruto obtiene un rojo intenso es el momento oportuno de maduración, lo único que debemos de tomar en cuenta al comprar este interesante fruto es el aspecto visual que tengan ya que es importante evitar los que posean golpes o magulladuras por lo endeble que suele ser y consumirlo lo mas pronto posible.

Un aspecto importante es que contiene hasta un 10% de azúcar lo que le hace efectiva para la creación y elaboración de vinagres artesanales y en la mesa es perfecta para mermeladas, conservas y gelatinas entre otros postres debido a su alto contenido en pectina y ácido málico, pero como la gran mayoría de las frutas, esta puede comerse cruda al ser cosechada; cuando se ha cocinado puede ser excelente para ensaladas y acompañar otras frutas tropicales como es el caso del mango.

Madroño y sus propiedades alimenticias.

El arbusto que produce esta fruto tan singular encuentra un lugar entre la familia de los arándanos, gayubas, brecinas y otras. La época del año en que este fruto suele ser cosechada es entre los meses de octubre, noviembre y diciembre. Característica de ser redonda y de una superficie granulosa con pequeñas granas rojas, su interior es jugoso y de un color naranja intenso. Una recomendación es que su sabor no suele ser tan gustoso al comerla cruda pero al ser preparada y cocinada es todo un manjar.

Una preparación ideal del madroño es la espuma que con cierto toque de vainilla ha de ser ideal para servir con sorbetes o frappes de frutas tropicales pero no todo suele ser tan dulce pues entre sus beneficios también puede ser perfecta en salsas hecha en base al fruto para acompañar carnes, cebolla u ajo con un poco de vino blanco que realza su sabor tan característico.

Aunque el madroño no sea tan conocido en la cocina ibérica como se quisiera, entre los beneficios de consumir tenemos uno tan importante como lo es la actividad cardioprotectora por el contenido en taninos y flavonoides. Entre otros componentes tenemos la fructuosa, glucosa, sacarosa y maltosa como inclusión en pequeñas cantidades de ácidos no volátiles como lo es el acido málico, fumarico, y acido gálico lo que hacen del fruto del madroño una joya tan especial en cuanto al gusto como a sus propiedades para generar una excelente salud. Las hojas del madroño son las principales responsables en la protección cardiovascular.

Cierta precaución se ha de tener cuando se consume el madroño pues, científicos que han estudiado por años esta fruta reconocen que al momento de madurar este contiene cierta cantidad conocida de alcohol lo que pudiera causar algo de toxicidad pues si es consumida en grandes cantidades se puede presentar diversos síntomas como dolor de cabeza, jaquecas, migrañas o incluso embriaguez cosa que hay que tomar en cuenta por los mas pequeños de la casa. Incluso su nombre tomado en latín hace alusión al uno, por lo que la recomendación en general es consumir de uno en uno.

Hablando un poco de sus características, su intenso color rojo se debe a la zona donde generalmente crece este arbusto debido a las antocianinas. Una sustancia de origen flavonoide suelen ser pigmentos que tienen una singular acción de antioxidantes y un contenido de isoquercetina que bien pudieran dar el color y ese sabor tan pronunciado como lo atribuye a las cebollas o las cerezas.

Tanto el arbusto como su fruto pueden consumirse y cumplir con múltiples tratamientos medicinales, ya que sus componentes fenólicos hidrosolubles le dan ese sabor amargo ligero y áspero al paladar y con sus acciones antioxidantes para erradicar los radicales libres que conlleven a la proliferación de enfermedades degenerativas al ser humano.

Incluso sus hojas aportan una exquisitez en el valor nutricional. Se hace realmente interesante cuando se explora los pequeños municipios y valles como lo es la Cuenca de Narcea y del Esva donde este fruto es conocido por sus habitantes como “borrachinos” debido al efecto que producen al ser consumidos en grandes cantidades alegando que su alto contenido en taninos suele inflamar el estomago y que recomiendan no consumir los borrachines de color verdosa u amarilla ya que no están propiamente maduras.

Rico en vitamina C este fruto es completamente adecuado para consumirse en invierno y para ser degustado con cuidado sin duda alguna una alternativa bastante recomendable y sabrosa a su vez.

Como hemos podido notar el madroño a pesar de no ser tan conocido en la mesa por la comunidad ibérica como se quisiera, se puede tomar en referencia a un fruto que aporta y ayuda sistemáticamente nuestro organismo tanto como cualquier otra fruta conocida y que nada tiene que envidiarle a los demás. Sus propiedades y características hacen de ésta un verdadero tesoro de la naturaleza.