El alcalde de buen corazón

Había una vez un alcalde al que todos conocían por su buen corazón. Este hombre había nacido y crecido en un ambiente distinguido dentro del seno de una de las familias más acadauladas de la región. Sin embargo, era reconocido por prácticamente todas las gentes del lugar por sus valores, buen hacer y sobre todo, una ingente cantidad de acciones dignas de las mejores personas.

El alcalde de buen corazón habitaba en una pequeña ciudad que no superaba los 30.000 habitantes y en ella, conocía a todos los vecinos del lugar con lo que mantenía una buena sintonía.

Un buen día, recibió la visita de un vecino de la ciudad que estaba realmente agobiado por multitud de deudas que tenía en su comercio. Pidió visitar al alcalde para exponerle su problema y él, le brindó parte de su sueldo para hacer frente a las deudas de aquel pequeño comercio. Tanto el hombre como su familia, a partir de entonces no solamente le están inmensamente agradecidos por el gesto, sino que también le hacen estupendos regalos con motivo de las épocas festivas navideñas.

Moraleja:

Cuando haces las cosas sin pedir nada a cambio, porque te lo pide tu corazón, la vida puede sorprenderte cuando menos te lo esperas.