Economía Teotihuacana

La economía en la cultura Teotihuacana

La civilización Teotihuacán, civilización precolombina mesoamericana ubicada en el territorio Mexicano hace muchos siglos atrás, específicamente en el siglo I a.C. y el siglo VIII d.C. con una cantidad de habitantes de aproximadamente de 125.000 personas tuvo su sustento económico basado principalmente en la agricultura pero también jugaron papeles importantes la explotación de los recursos naturales, el comercio y la caza y crianza de animales.

Esta ciudad tuvo una gran influencia, tanto que llego a considerarse como el primer centro económico de la región a la que pertenecía. Teotihuacán contaba con muchos factores que le permitían tener una buena sustentabilidad. Contaba con raíces de diferentes culturas, teniendo artesanos que venían de tierras lejanas, no solo como el norte de México sino también de tierras como Guatemala.

Eran una cultura con un gran auge, ya que sin tener la facilidad de la tecnología o algo simple como el transporte lograron establecer su moneda, mercados e instituciones comerciales.

La agricultura en la economía Teotihuacana

Es importante mencionar primero que todo la agricultura puesto que fue una actividad fundamental para el desarrollo de su economía.
Principalmente comenzaron cultivando alimentos como el maíz, los tomates, frijoles, cereales, amaranto, en terrazas pero debido a su gran demanda de habitantes no se dieron abasto y es de ahí de donde nace la necesidad de avanzar con otras actividades económicas.

La caza y crianza de animales en la economía Teotihuacana

En el momento en que la civilización Teotihuacana se ve en la necesidad de incrementar sus actividades económicas, se involucra la caza de animales como conejos, aves y venados con fines alimenticios pero también en el caso de animales como lo es el perro xoloitzcuintle y el guajolote con fines de comercio, ya que aprovechaban sus pieles.

En aquellos animales que se practicaba la caza para aprovechar sus pieles con fines de comercio, sus valores económicos variaban, dependiendo de la forma que se usaba para curarlas, y esto a su vez hacia que en el mercado se consiguieran gran variedad de productos que se adaptaran a diferentes presupuestos.

En la crianza de animales tenían perros y pavos, los cuales tenían como animales domésticos.

También incluyen la recolección como parte de su economía en la que se incluían plantas como nopales, verdolagas, juncos, bayas de enebro y otras hierbas.

Los recursos naturales y su explotación en la económica Teotihuacana

En sus actividades económicas con respecto a la explotación de los recursos naturales que se encontraban en sus tierras, tenían gran campo trabajando con el “vidrio volcánico” conocido como obsidiana, una roca clasificada como mineraloide, la cual utilizaban para hacer esculturas e incluso para elaborar armas.

También de sus suelos aprovechaban la arcilla, con la cual elaboraban la cobertura o recubrimiento de pirámides y además también estaban el estaño y el basalto que eran empleados en la artesanía y labores arquitectónicas. Gracias a la explotación de estos recursos se abre campo con el comercio en el intercambio de los mismos con otros pueblos.

El comercio en la economía Teotihuacana

En el comercio la civilización Teotihuacán contaba con grandes influencias de tierras lejanas, lo que permitió que se pudiera hacer comparación de sus mercados con el de otras civilizaciones muy conocidas como lo es Roma.

Contaba con recibir comerciantes que venían de otros lugares como el norte de México y hasta Guatemala, que realizaban intercambios entre los productos que se encontraban en sus mercados con los productos que ofrecían los mercados en Teotihuacán.

Entre los productos que recibían de otras tierras estaba el cacao, el cinabrio, turquesa, jade y algodón; mientras que ellos como exportadores ofrecían aquellos productos que elaboraban con el vidrio volcánico y también cerámicas.

Hoy en día de la civilización Teotihuacán únicamente quedan ruinas, y los conocimientos que se tienen acerca de su cultura se han conseguido a través de la arqueología.