Concilio de trento

En el siglo XV, existía un gran caos espiritual con respecto a la reforma luterana de la iglesia católica. Por lo que, distintos sectores de la sociedad que se encontraban tato dentro como fuera de la iglesia demandaban una reforma dentro de la institución, con respecto a los cambios que ocurrieron en toda Europa.

La decisión de hacer estas reformas a la iglesia, vino de parte del papa Paulo III el cual fue elegido en 1534. Este papa quiso la construcción de un ostentoso palacio, y con su inmensa riqueza lo llevo a cabo.

Desde la época conocida del concilio de Letrán, el papa Paulo III se había sentido atraído por la idea de la reforma, y no fue sino hasta el 2 de junio de 1536 que anuncio su intención de solicitar un concilio. Pasaron 10 años hasta que la idea del concilio se asentó y el papado durante este tiempo, busco el fortalecer la posición de la iglesia.

Oscura fama del santo oficio

Imagen cortesía de pixabay.es

Durante el tiempo que transcurrió el fortalecimiento de la iglesia mientras que, el concilio se llevó a cabo existieron múltiples controversias. El espíritu renovador fue basado en el humanismo, pero a su vez también se restituyo lo que se conoce como inquisición.

Este periodo fue muy difícil, debido a la gran persecución hacia los infieles, protestantes y herejes de la sociedad. En esta época surgieron torturas medievales por parte de la inquisición, hasta que finalmente se fijó lo que actualmente se conoce como concilio de Trento.

Esta ciudad la podemos encontrar en Italia y no se hallaba muy lejos de roma, quedaba dentro de los límites de imperio romano y germánico, este lugar se ha escogido con el fin de convocar al debate los reformistas y a su vez, negociar con los protestantes para poner fin a la separación religiosa.

El concilio de Trento inicio sus sesiones el 13 de diciembre de 1545, en este tiempo no se presentaba ningún protestante. La idea principal desde el inicio, fue crear el concilio para reforzar que la iglesia era fiel a Roma. Fue una asamblea que duro 18 años, se transfirió a Bolonia y se suspendió en dos ocasiones.

Carácter del concilio de Trento

A partir de las primeras sesiones se observó que este poseía un carácter doctrinal y uno pastoral, respectivamente entre los letrados y los creyentes. Por lo que fue una ardua labor establecer los puntos clave a los que los reformistas se oponían. Esto llevo a fijar varios puntos clave:

La iglesia reconoce las tradiciones y su valor, es por lo que se reserva el poder de interpretar las escrituras. Lo que contradecía la libre interpretación de la biblia que mantenían los protestantes.

La justificación es conocida por ser obra de Dios, el hombre es quien decide aceptar su gracia o rechazarla, así que las buenas obras son un complemento de la fe. Los protestantes en otra perspectiva, proclamaban que la salvación venia junto con la fe.

Los sacramentos son instituciones divinas. Pero en el caso de los protestantes, rechazaban los 7 sacramentos.

La misa complementa el sacrificio que hizo Cristo en la cruz, por lo que él está presente en cada una de las eucaristías por medio del pan y el vino, que son su cuerpo y sangre. En el caso de los protestantes, ellos no creían que Jesús pudiera estar en todos los lugares a la vez que era necesitado.

La iglesia tiene un carácter jerárquico y el sacerdocio viene a través de la institución divina. En todo caso,  los protestantes criticaron arduamente la intervención de la iglesia entre Dios y la Fe de los creyentes.

Enseñanzas del concilio de Trento

Una vez que finalizaron las sesiones del concilio, el papa Pío IV aprobó una profesión doctrinal que fue impartida a todo el clero. En el caso del aspecto pastoral, todos en el concilio se dedicaron a revisar y reformar los abusos relacionados con el clero, los obispos y sus vidas.

Cada uno de los párrocos y obispos debían residir donde poseían el cargo. En el caso de los obispos, estos debían predicar y promover a que los sacerdotes también prediquen. Puede parecer simple, pero en aquella época los obispos tenían una escasa ocupación y eran considerados como príncipes terratenientes.

Cada uno de los eventos debían ser públicos, como lo es en el caso del matrimonio y los conventos fueron obligados a clausuras. De este modo, han surgido diversas preguntas sobre si este movimiento fue una reforma o una contrarreforma.

Línea cronológica del concilio de Trento

Imagen cortesía de pixabay.es

Este tuvo lugar entre los años de 1545 y 1563, donde existió el cambio entre el Medioevo y la Edad Moderna. Durante este tiempo se trataron diversas teorías fundamentales que ocurrían entre la religión católica y la propuesta de reforma impuesta por Martin Lutero.

Este no tuvo una cronología tan lineal, debido a continuas prolongaciones que lo hicieron perdurar durante 18 años.

1545 hasta 1547: se encuentran los inicios del conocido concilio, en el cual predomino una fuerte presencia de los obispos españoles e italianos, aunque la inminente plaga hizo que este se suspendiera temporalmente como precaución.

1551 hasta 1552: bajo la autoridad de Julio III se destacaba la presencia de los cargos alemanes durante estas sesiones, pero también tuvieron que suspenderse debido a varios problemas políticos derivados de la traición de Mauricio de Sajonia a Caros V.

1552 hasta 1563: se reanuda nuevamente el concilio junto a Pío IV y es la etapa donde se observa mejor la presencia de las reformas, y con ello vino el término de las discusiones, y de la discusión entre la iglesia católica y los protestantes.

Durante todo este tiempo se enfrentaron dos situaciones para resolver la problemática que mantenía la iglesia. Por una parte, algunos buscaban un acuerdo entre bandos y por otro, muchos no querían ceder a la postura de la iglesia ni a algún acuerdo entre ambos.

Actualmente conocemos que ciertas doctrinas de la iglesia han sido modificadas, pero su forma básica no cambio en lo absoluto ya que, simplemente se volvieron más intensas.

La salvación del alma mediante la fe y las buenas obras, así como una gran moralización de los miembros de la iglesia; en cambio la capacidad de acumular cargos jerárquicos en la iglesia, el control de las indulgencias impuestas para prevenir los abusos y el derecho de la iglesia para interpretar las falsas escrituras.