Cayo Julio César

Este personaje es sin duda una de las figuras históricas más importantes de Roma, bien sea por todas sus aportaciones políticas, sus exitosas campañas militares o la visión que tenía como jefe del Estado.

Julio César, conocido también como Cayo Julio César, fue un político y militar de la antigua Roma. Su gobierno dictatorial es considerado el final de la República Romana.

 

Biografía

Cayo Julio Cesar (100 – 44 a. C) fue un militar y político romano muy conocido que vivió durante el siglo I a.C. Descendiente de una familia que no tenía mucha fortuna, pero tuvo la suerte de crecer bajo la influencia de grandes personajes.

Una de esas grandes influencias fue su tío Cayo Mario, el cual le inculcó la pasión por la política, determinante en su futuro.

Cuando tenía tan solo 16 años lo nombraron Flamen Dialis, un cargo que le fue relevado por Sila, con quien estuvo en conflicto a causa de su matrimonio. Combatió en Mitilene y luego regresó a Roma tras la muerte de Sila.

Pero en 73 a.C. ejerció el cargo como pontífice, luego que su tío Cayo Aurelio le cediera el puesto. Fue durante este tiempo cuando tuvo oportunidad de relacionarse con Pompeyo y Craso, quienes le impulsarían a tomar la carrera política.

Durante el 70 a.C. ejerció el cargo como cuestor de Hispania y como edil curul en Roma. Posteriormente en 63 a.C. fue elegido pretor urbano por mayoría de votos. En este mismo año sucedería uno de los acontecimientos más grandes en su vida.

Quinto Cecilio Metelo Pio murió y en las elecciones para elegir a un sucesor, César resultó ser el vencedor. Alrededor del año 59 a.C. fue elegido cónsul gracias al apoyo de las amistades que había formado durante su tiempo como pontífice.

A pesar de encontrarse con trabas y dificultades luego de la retirada del consulado de su colega Bíbulo, César fue muy astuto e inteligente, por lo que aún sin su presencia pudo continuar con el cargo y establecer varias medidas legales.

Debido a que su consulado fue muy reconocido por el pueblo, fue designado procónsul de varias provincias (Galia, Transalpina, Iliria y Galia Cisalpina). Después de la muerte del gobernador de Galia Cisalpina, César gobernó esa provincia con agresividad.

Dicho conflicto finalizó luego de que el general republicano venciera en la batalla de Alesia. Una vez en calma, César se encargó de reorganizar la estructura administrativa de la nueva provincia, pero sus enemigos querían quitarle todo a través del senado.

Enterado de todo lo que ocurría en la capital, César tenía que pensar claramente lo que haría, lo que lo llevaría a desobedecer órdenes senatoriales. Es así como llega a protagonizar el famoso cruce de Rubicón.

Durante este momento, se presume que dijo una de sus más famosas frases alea iacta est  (La suerte está echada). De esta manera, inició una guerra civil contra su viejo amigo Pompeyo, pero esta pequeña guerra solo alentó a César a realizar más enfrentamientos.

Uno de estos enfrentamientos fue contra los enemigos de Cleopatra VII en Alejandría. Tras su victoria regresó a Roma y se nombró a si mismo cónsul y dictador vitalicio. Posteriormente, inicio varias reformas económicas, urbanas y administrativas.

El gobierno de César

Durante su mando, la república estuvo en calma algún tiempo, pero que no duraría mucho, ya que los senadores no aprobaban a César y solamente lo veían como un tirano que buscaba devolverle el papel principal a la monarquía.

Con el fin de deshacerse del problema que les suponía César, varias personas pertenecientes al senado, entre ellos hombres de la confianza del César  como Bruto y Casio, se unieron para darle un punto final a la situación.

Todo este complot llegó al final con la muerte de César en el senado. Al contrario de los que ellos creían que sería paz, su muerte trajo consigo otra guerra civil, en donde tuvieron participación los aliados de César contra sus asesinos.

Fue en la batalla de Filipos donde los derrotaron. Luego de que toda la situación se calmara, formaron un segundo Triunvirato y acordaron repartirse los territorios de la República.

La vida de César estuvo llena de grandes hazañas, en las que destacó como escritor y orador. Entre sus escritos puede destacarse un tratado de astronomía, otro sobre la religión de la republicana romana y otro sobre el latín.

Actualmente se conservan pocas obras de su autoría debido al tiempo que ha pasado desde ese entonces. Sin embargo, su vida ha servido de inspiración para muchos autores que lo describen en sus obras como revolucionario de su época.