Biografía de Victoria I

Biografía de Victoria I

Victoria I nació en el mes de mayo del año 1819, en Londres, y murió el 22 de enero de 1901 en la Isla de Wight. Cuando su tío Guillermo IV falleció, pasó a ser monarca en Reino Unido desde el 20 de junio del año 1837 hasta que murió.

Al mismo tiempo, se desarrolló en la India como una emperatriz, logrando el puesto de la única mujer que mantuvo el tituló desde su nombramiento en 1887 hasta su muerte.

Victoria era la hija del príncipe Eduardo, quien, a su vez, era el duque de Kent y Strathearn; además, fue el cuarto hijo del rey Jorge III. El duque y el rey murieron en el año 1820, cosa que obligó a Victoria a ser criada por su madre, Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, princesa alemana.

Después de que sus tres tíos paternos murieron, Victoria tuvo que heredar el trono con tan solo dieciocho años de edad. En aquel momento, el Reino Unido ya contaba con su propia monarquía constitucional, eso significaba que el soberano tenia absolutamente todos los poderes de la política.

En privado, Victoria se interesaba mucho por influir positivamente en el gobierno y por lograr la autoridad en el nombramiento de cualquier ministro. En público, era un icono nacional y un modelo de valores férreos y de oral personal, características típicas de la época.

Victoria se casó con Alberto de Sajonia-Caburgo-Gotha, en el año 1840, este príncipe era su primo. Los nueve hijos que tuvieron y, posteriormente, veintiséis de sus cuarenta y dos nietos, formaron matrimonios con miembros de la nobleza y de la realiza europea, de manera que todas las familias se unieron entre sí. Por ello, fue nombrada la “Abuela de Europa”

Cuando Alberto murió en el año 1861, Victoria entró en un luto en el que evitó su aparición pública. Sin embargo, en la segunda mitad de su reinado, aumentó la popularidad que había perdido.

Su tiempo de reinado se estableció exactamente en 63 años y 216 días, llegando a ser conocido como el reinado más largo de la historia; el proceso fue conocido como la época victoriana.

El periodo mencionado representó un gran cambio político, cultural, industrial científico y militar en el Reino Unido, marcado por la significativa expansión del Imperio Británico. De la casa Hannover, Victoria fue el último monarca. Su hijo y sucesor, Eduardo VII, formaba parte de la casa de Sajonia-Coburgo-Gotha.

 

Reina a los 18 años

El tío de Victoria, Guillermo IV, falleció a los 72 años de edad en 1837; en dicho año, ella cumplió 18 años de edad, razón por la que pude evitar una tutela, convirtiéndose en la respetada reina de todo Reino Unido.

Tras la Ley Sálica establecida en Hanover, el trono pasó al tío de Victoria, el duque Cumberland. Así llegó a su final la unión que existía entre Hanover y el Reino Unido. En el tiempo en el que la joven reina no tenía hijos, el presunto heredero del trono era el duque de Cumberland.

Al principio, Victoria fue una reina muy popular y querida por el pueblo. Sin embargo, un mal momento se presentó el 1839, precisamente en una corte en la que se creó un malentendido que tuvo a Flora y a John Conroy como protagonistas.

Victoria creyó fielmente en los rumores que salían de los personajes mencionados, de modo que comenzó a odiar a Conroy y a despreciar a Lady Flora, pensando que Conroy y la duquesa de Kent, conspiraban en contra del sistema de Kensington.

Al primer momento, Lady Flora se negaba rotundamente a la realización de un examen médico, pero en febrero cedió y se descubrió que era virgen. Conroy, los Hastings y los conservadores, se dedicaron a realizar una rueda de prensa en la que afirmaban que la reina Victoria había fomentado la extensión del rumor falso sobre Lady Flora.

Tras la muerte de Lady Flora, la autopsia reveló que un gran tumor en el hígado de la mujer estaba siendo alimentado, siendo esa la verdadera razón de su barrica. Tras todos los acontecimientos, Victoria era silbada en público y muchos la llamaban “Mrs. Melbourne”.

A pesar de todo esto, con el paso del tiempo, Victoria se dedicó a limpiar su nombre con ayudas sociales y una gran disposición ante el público plebeyo que requería de atención y servicio.