Biografía de Gian Lorenzo Bernini

El arte italiano tiene algo que nos atrae mucho. El mismo es mundialmente reconocido por la calidad de sus piezas y la gran fama de sus artistas. En los planes de vida de todos nosotros esta conocer grandes obras como la Gioconda o El David.

Y con respecto a lo anterior, uno de los más grandes artistas plásticos de toda la historia, Napolitano de origen fue Bernini. Sus obras engalanan toda la ciudad de Roma, y su legado es evidente.

 

Los orígenes de Bernini

Gian Lorenzo Bernini ve la luz el día siete de diciembre del año 1598. Nace en la ciudad de Nápoles, de donde es originaria su madre. Pocos años luego de haber nacido, y luego de que su padre culminara sus oficios en la ciudad la familia se traslada a la capital.

Al servicio de la iglesia, su padre se desempañaba como artista plástico, razón por la que si bien no era una familia muy pudiente tampoco convivían con la pobreza. El ambiente los ayudaba, pues en ese entonces la ciudad de Roma estaba ávida de artistas.

Cuando muy joven, su padre lo instruyo en el manejo y creación artística. Desde muy pequeño fue demostrando sus habilidades a sus padres, y estos por su parte se encargaban de mostrar al mundo, incluidos los cardenales, las obras de su pequeño hijo.

Sus primeras obras cautivaron a todos. El talento lo fue desarrollando en sus trabajos en módulos de arte colectivos. Allí se juntaría con algunos de los mejores artistas del mundo entero. Todo posible gracias al apoyo de su padre y a la vez de la iglesia católica.

 

Un artista consagrado

Como era evidente que sus obras, sobre todo escultóricas, eran lo mejor del arte romano, a sus treintas fue designado el arquitecto encargado de la basílica de San Pedro. Una obra de mucha envergadura, que poco después lo catapultaría más lejos.

Sin duda, su trabajo en la basílica tuvo resultados tan maravillosos que a partir de ese momento paso a trabajar directamente para el papado. El papa Urbano VIII fue el responsable de su llegada a la cúspide de los artistas de la época.

Fue calificado en muchas ocasiones como el que siguió el legado de Miguel Ángel. Y otras tantas también fueron conocidas como el genio del siglo. Para la alta cultura romana, Bernini era el artista de más renombre y con mejor reputación de la época.

Se considera a Gian Lorenzo Bernini como uno de los mejores artistas que se ocuparon de hacer crecer por el mundo el arte barroco. En este género es considerado precursor y se encuentra entre los más estudiados de la historia del arte.

En total, desde su punto más alto de fama hasta el ocaso de su vida, Bernini trabajaría para siete de los máximos sacerdotes de la iglesia católica. Se dice que solo Inocencio X, fue el único papa que decidió prescindir de los servicios artísticos de Bernini.

También, en sus periodos de menos ocupaciones, realizo grandes obras para compradores privados. De hecho, una de las obras más reconocidas del mundo, hecha por el artista y actualmente expuesta, el Éxtasis de Santa Teresa fue hecho para un benefactor privado.

 

Grandes obras de Bernini

Tanto la infraestructura de la iglesia católica como la de toda la ciudad de Roma le deben mucho al gran artista Gian Lorenzo Bernini. El mismo, contribuyo positivamente a la reestructuración de toda la urbanística y la creación de la nueva ciudad.

Muchos edificios barrocos que aún se mantienen en pie en la ciudad son obra de Bernini. Las obras públicas fueron muy comunes, entre ellas las fuentes como la que hoy día decora la plaza de los cuatro ríos.

El Éxtasis de Santa Teresa es una de las mejores obras de todos los tiempos. También la columnata de la basílica de San Pedro y la también archí conocida iglesia de San Andrea del Quirinale.

Realizo los retratos oficiales de seis papas. También hizo bustos para muchos de los cardenales que se lo solicitaban e incluso llego a hacer uno para el rey Luis XIV. La capilla del cornaro y el palacio Montecitorio son dos de sus magníficas obras de arte.

 

El fin del gran genio barroco

A la edad de 81 años y después de haber vivido una vida con mucho reconocimiento, Bernini fallece en la ciudad de que lo vio crecer como artista. Sus restos fueron sepultados en la Basílica de Santa María la Mayor y los homenajes en su honor no faltaron.