23 semanas de embarazo

Entrando en la semana 23, se puede percibir los pataleos del niño en el vientre. En este periodo el bebé continúa evolucionándose con mucha rapidez y a su vez va adquiriendo peso y su piel se fortalece desarrollando más grasita para así poder desarrollándose de forma adecuada según las necesidades de su cuerpo. Y al mismo tiempo en mamá surgen más cambios por adquirir más kilos provocando alteraciones en su espalda.

Evolución y progreso en la semana 23 de gestación

Imagen cortesía de pixabay.es

Cuando la madre se encuentra en las 23 semanas se crea una especie de tesis en donde se comienzan a evolucionar la audición y el equilibrio. También, a lo que respecta a tonalidad  de los cabellos y cejitas, además se empieza a fortalecer el sistema circulatorio, el sistema digestivo y el sistema digestivo preparándose para funcionar externamente del útero.

Medidas del bebé y algo más

En esta etapa de la gestación,  el bebé debería medir aproximadamente unos 28 a 29 centímetros desde el vértice de la cabeza hasta el glúteo y pesando unos 500 a 600 gramos. También, sus movimientos son más fuertes y frecuentes, percibiendo la  madre sus pataleos. En estos instantes es cuando el bebé empieza a realizar diversos movimientos en la barriga, como estirarse, suspirar, dormir por periodos de tiempos, entre otros. Cabe destacar que en las 23 semanas se encuentran más fortalecidas su musculatura.

También la audición del bebé ha ido progresivamente madurando suficientemente para trasmitir indicaciones al cerebro, lo cual conllevará prontamente a reconocer otros sonidos. Al trascurrir este proceso el bebé estará en la capacidad de recibir continuamente los ruidos alternos con más frecuencia, aunado a esto, a medida que evoluciona el sistema nervioso central del bebé, comienza a reconocer y memorizar que es un sistema de enseñanza para comenzar a desarrollar sus propios procesos de aprendizaje.

Cambios del organismo de la madre a las 23 semanas

En la madre cuando llega a las 23 semanas, comienza a percibir cambios notorios en su cuerpo, en donde su vientre se amplia, y además su útero empieza a aumentar aproximadamente unos 21 a 23 centímetros, lo que equivale a un peso aproximado de tres a cuatro kilos, según la evolución que lleve el niño en su interior.

Es usual que haya molestias a nivel de la vagina, porque su cuerpo y su piel están sufriendo cambios significativos no habituales, los cuales tienden a confundirse con posibles contracciones de parto. Cabe destacar que cuando ocurren estos cambios sus órganos a nivel del abdomen tienden a presionarse provocando acidez y fatiga.

En cuanto a las pulsaciones cardiacas estas se elevan provocando en algunas ocasiones falta de oxígeno, lo recomendable para estos momentos es descansar y evitar esforzarse, hay que tener reposo.

Las emociones sufren alteraciones, aunque cuando se está embarazado esto viene siendo normal, algunos se lo atribuyen a las hormonas. Lo mejor es mantener la calma y en lo posible evitar el estrés por el bien tanto de la mamá como la del bebé.

Sin embargo, a las emociones hay que añadirle ese sentimiento maternal que poseen las madres. La relación que se ha formado entre la madre y el bebé cada vez se hace más grande. Es por ello, que la madre debe de cuidarse porque todo lo que ella pueda sentir se lo hará sentir también al bebé, y por lo tanto puede llegar a perturbar su salud y su rutina diaria.

 Algunos consejos prácticos

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Es recomendable realizar rutinas deportivas, por supuesto que vayan acorde con tu estado actual, esto favorece tus músculos tonificándolos al igual te ayuda a tener más flexibilidad en tus articulaciones.